Geniecillo inofensivo. Tiene figura de niño y carácter marino.
Va cabalgando en las crestas de las olas o tras las estelas que dejan los
barcos. Lo dibujan envuelto en algas y tocando música en caracolas
marinas.
Si está nublado y truena, se pone al resguardo de alguna cueva de los
acantilados.
A veces también se les identifica con los jirones de niebla que flotan
a ras de agua y en lugares como Tereñes se dice que son un “fervor” de
espuma.